Oficina del Presidente

Mensaje del Presidente

Bienvenidos y bienvenidas al Seminario Evangélico de Puerto Rico.

Paz y gracia de Dios a su vida.

En el Seminario Evangélico de Puerto Rico estamos de fiesta. Este año es de conmemoración y alegría. Celebramos nuestro primer siglo de vida e historia. Nos gozamos en cumplir 100 años de esparcir la semilla del reino de Dios por medio de la formación bíblica, teológica y pastoral de cientos de hombres y mujeres que han sabido proclamar la justicia del Evangelio de Jesucristo en nuestras comunidades en Puerto Rico, el Caribe, América Latina, los Estados Unidos Hispanos y el mundo.

El Seminario Evangélico de Puerto Rico nace el 11 de septiembre de 1919. El sueño fue gestándose desde el histórico Congreso de la Obra Cristiana en la América Latina celebrado en la zona ocupada del canal de Panamá en febrero de 1916. En esa ocasión se abogó por la consolidación de los proyectos educativos en Puerto Rico con miras a fortalecer los esfuerzos para la formación de los líderes nativos que se ocuparían de la extensión del naciente protestantismo misionero en la Isla. Tres años después el sueño se hizo realidad. Los cuatro pequeños institutos existentes se consolidaron en una sola institución educativa. De las aulas y las oficinas administrativas del Presbyterian Training School (Seminario Teológico Portorricense) en Mayagüez, el Instituto Grace Conaway de las Iglesias Bautistas en Río Piedras, la Escuela Preparatoria de Pastores de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Bayamón y el Instituto Robinson de la Iglesia Metodista en el pueblo de Hatillo, salieron los recursos, los facultativos y los estudiantes para fundar el Seminario Evangélico de Puerto Rico.

Por cien años hemos experimentado una y otra vez la gloria de Dios. Hoy más que nunca podemos entonar las palabras poéticas del salmista «Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado. Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia.» (Sal 16.5-7, RVR1960). Dios ha sido bueno en gran manera para con el Seminario Evangélico de Puerto Rico.

Inspirados en las palabras y enseñanzas de Jesús, dedicamos nuestros esfuerzos a la formación teológica integral de mujeres y hombres que se aventuran día a día a pregonar la justicia divina en nuestros campos y ciudades. Educamos a hombres y a mujeres para que adquieran las herramientas intelectuales, emocionales, sociales y espirituales que les permitan proclamar con alegría el año jubilar del Señor. Estos y estas son los que hacen posible las palabras del profeta Isaías que anuncia «¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sion!: ¡Tu Dios reina!» (Is 52.7, RVR1960).

En nuestras aulas enseñamos a leer y estudiar las Sagradas Escrituras con criticidad y hacer teologías liberadoras, todo sin dejar a un lado la sensibilidad que nos permite escuchar el gemir del pueblo sufriente. Enseñamos que la solidaridad, la compasión, el amor y el respeto por la dignidad humana son virtudes que nunca se deben ausentar de los ministerios cristianos. Estos valores son el corazón mismo del Evangelio de Jesús. Desligarse de ellos es exponerse a caer presos de una religiosidad superficial alejada del proyecto fecundo del reino de los cielos.

En el Seminario contamos con un cuerpo facultativo de primera. La facultad no solo se distingue por su alta preparación académica y erudición. Nuestros profesores y nuestras profesoras son gente de fe, pastores y pastoras, líderes laicos y laicas, que escuchando el llamado de Dios dejaron las redes para seguir al Maestro. Así que cada uno de los miembros de la facultad ha sabido compaginar la agudeza de la academia con la sensibilidad de la vida pastoral. De ahí la integración metodológica que unifica la reflexión, la praxis y la celebración. Esta conjugación metodológica se hace presente en la sala de clase y en las actividades co-curriculares que se llevan a cabo en cada semestre. En fin, en todo el quehacer institucional.

Nuestro recurso más valioso son nuestros y nuestras estudiantes. Con empeño y devoción se preparan arduamente para adquirir las competencias necesarias que les permitan ejercer un ministerio transformador. Con ellos resuenan las palabras del profeta Jeremías «y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.» (Jr 3.15, RVR1960). Nunca olvidamos que nuestro norte es el despertar de una nueva generación que responda, desde la obediencia, al llamado de Dios para pastorear y cuidar de su pueblo. Como pueblo de Dios fomentamos una educación bíblica, teológica y pastoral que responda a los reclamos, necesidades y realidades de los estudiantes, las iglesias y las comunidades.

No podemos pasar por alto la labor realizada por el personal administrativo. Con gran diligencia fomentan una cultura centrada en el servicio. Ellos y ellas son el motor que hace funcionar el andamiaje administrativo.

En el Seminario ofrecemos los grados académicos de Maestría en Divinidad, Maestría en Artes en Religión y Doctorado en Ministerio. Además, contamos con un programa de educación continua dirigido tanto a la capacitación de los líderes laicos y laicas como a la continuidad de la formación del cuerpo pastoral. Además, estamos incursionando en la incorporación de modelos de enseñanzas no tradicionales como lo es la educación a distancia, entre otros.

Entre nuestros más apreciados tesoros se encuentra la Biblioteca Juan de Valdés. La actual biblioteca fue inaugurada el 14 de marzo de 1965. Este espacio dedicado al estudio y la investigación es considerado por muchos como una de las bibliotecas teológicas más importante de América Latina y el Caribe. Entre sus recursos cuenta con una amplia serie de colecciones y recursos bibliográficos tanto impresos como digitales. Su colección más valiosa, el Archivo Histórico del Protestantismo en Puerto Rico, es visitada constantemente por investigadores, historiadores y estudiantes de postgrados para repasar las páginas de la historia del protestantismo en la Isla.

Esto y mucho más es nuestra institución educativa. Te invito a que seas parte de la gran familia del Seminario Evangélico de Puerto Rico. Puedes matricularte en algunos de nuestros programas o simplemente asistir como estudiante oyente. Hoy es el día para que respondas con diligencia al llamado de Dios para tu vida. El Seminario es el lugar en el que lograrás canalizar esa hermosa convocatoria divina. ¡Te esperamos! En una ocasión Jesús le recordó a los discípulos «Ciertamente la cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos.  Por eso, pidan ustedes al Dueño de la cosecha que mande trabajadores a recogerla.» (Mt 9.37-38, DHH). Tu eres parte del ejército de trabajadores del Señor. Un himno clásico afirma:

Primera estrofa

Cristo está buscando obreros hoy que quieran ir con él.
¿Quién dirá: “Señor, contigo voy, yo quiero serte fiel”?

Coro
¡Oh Señor!, es mucha la labor, y obreros faltan ya;
danos luz, ardiente fe y valor, y obreros siempre habrá.

Se uno de ellos. En Cristo Jesús.

Rev. Dr. Juan R. Mejías Ortiz

Presidente Interino y Pastor Ordenado de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo) en Puerto Rico

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